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CANALLADA HUMANA El ser humano es, a la vez, tierno y cruel, y de la misma forma que te da de comer y cobijo, te mata de hambre y tristeza. En vacaciones de verano es cuando más sube el número de mascotas abandonadas en la calle para satisfacer nuestro egoismo personal y familiar. Perros que buscan un rincón donde ocultar su profundo miedo y tristeza por unos mal llamados seres humanos que no tuvieron escrúpulos en dejarlo en la calle a sabiendas de que entre el hambre, unos gamberros o un coche, acabarán con el pobre animal. Él no lo haría. Hubiera preferido quedarse en casa antes de abandonar a su mascota con la que convivió y compartió -sin duda- momentos felices. La mascota no es un juguete que se puede tirar cuando ya no interese. En algunos casos aparece una mano piadosa que le da un poco de pienso, que rechaza algunas veces porque su enfermo estómago ya está muy dañado por el hambre acumulada, y premeditadamente se suicidan poniéndose delante de un coche en marcha. La tristeza de una mascota abandonada es algo conmovedor.
JLB. |